
No se enamoró de ella ningún hombre, y no se escondía el mar tras sus ojos verdes. No había perdido a un hombre, no había desengaño, sólo unas malas pociones, el hambre, algún fracaso. vende paz, espera de pie en lo oscuro, a que vayas a su encuentro para curarte la herida, para despejar tus dudas, para enterrarte en caricias, para esconderte en sus manos. Recibiendo golpes, y no sólo de la vida. Como hojas en otoño se iban cayendo sus días. ¿Qué harás cuando el tiempo devore todas tus horas? Quizás te cubra la nieve, quizás envejezcas sóla.

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